Misericordia y Victoria

Misericordia y Victoria

jueves, 21 de abril de 2011

Crónica de una ilusión cumplida

Será difícil, por no decir imposible, olvidar este ventoso Domingo de Ramos 17 de Abril. Sentimientos a flor de piel, nervios, impaciencia, alguna que otra lágrima deslizándose por el rostro de algún Hermano fruto de tan esperado día, un día por el que la Cofradía ha trabajado durante mucho tiempo con las necesarias reuniones, viajes, alegrías, momentos buenos y no tan buenos. Pero todo tiene su premio y los sacrificios al final se ven recompensados.

Pasaban las 20.00 horas de la tarde, cuando la Cruz de Guía desde las inmediaciones del Oratorio comenzaba su andadura para guiar el cortejo de autoridades, Hermandades, mantillas y penitentes. El Santísimo Cristo de la Misericordia, bajo un manto de claveles rojos ya estaba en la calle, a los ojos de nuestro Pueblo que contemplaba atónito su mirada perdida, despojado, consciente del sacrificio que hizo por la Humanidad, para adentrarse en primer lugar por las estrechas calles del Barrio de los Cerrillos, que desde su Oratorio divisa y protege, continuando su elegante andar por la puerta del coso virgitano, quizá como presagio del arte con el que se mecía el Cristo bien portado por la Cuadrilla de Costaleros, excelentemente guiados por Miguel Tapia, a los clásicos sones de la Banda de Cornetas y Tambores "Sagrado Corazón" de Adra, hasta aproximarse al Llano de Vílchez, larga avenida junto a la Calle Humilladero que conduce al centro urbano de Berja, por donde proseguiría su andar por lugares singulares como el Paseo de Cervantes, Calle Carolinas y San Tesifón ya con dirección a Manuel Salmerón, solicitando la consabida venia para incorporarse a la Carrera Oficial. La Estación de Penitencia daba sus últimos suspiros hasta llegar a la Parroquia de la Anunciación, pasadas las 23.30 horas de la noche. Una vez arriado el paso, la emoción invadió a la gente allí presente. Todo eran abrazos y muestras de afecto fruto probablemente del trabajo bien hecho y la gratitud con la que la gente correspondió a la Cofradía.

Vaya dedicado esta sentida crónica de este día que quería compartir con todos ustedes en primer lugar a aquellos Virgitanos y Virgitanas que desde cualquier rincón de las calles, balcones, aceras han seguido el paso de Nuestro Señor desde el Barrio de los Cerrillos hasta la Plaza de la Constitución. A la cuadrilla de costaleros, que ensayo tras ensayo han puesto lo mejor de ellos para que este día el Cristo discurra elegante por las calles virgitanas, magníficamente guiados por nuestro Capataz Miguel Tapia, cuya labor es encomiable. A la Banda de Cornetas "Sagrado Corazón" de Adra, que han puesto el corazón en sus sones. A las Hermandades por arroparnos en este día, a todas las personas que se sumaron ya sea portando un cirio, vestido de mantilla o con el hábito de penitente. Gracias de todo corazón.

Por último y no menos importante por ello, es de justicia y una obviedad reconocer la labor de la Junta Directiva de la Cofradía para que este día fuera posible. Puedo decir como miembro de la Junta que estoy muy orgulloso de las personas que la componen, gente honrada, con ganas de trabajar para que la Cofradía vaya avanzando en todas sus vertientes, pues esto no ha hecho más que empezar. Pero una cosa está clara, que uno de los principales objetivos, que el pueblo de Berja conociera la Cofradía y comparta la devoción hacia el Santísimo Cristo de la Misericordia, se ha cumplido con creces.


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